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Documentos Indígenas
Ms. Cantares Mexicanos, fols. 26 v.-27 v.: "Teponaxcuícatl"
o "Cantar del Atabal" o "Pregón del Atabal" o "Cantar de Francisco Plácido"

COMENTARIO:


             El manuscrito conocido con el nombre de Cantares Mexicanos reúne un grupo heterogéneo de materiales, reunidos por anónimo autor y terminado hacia 1597. Entre los diversos asuntos que se contienen en el valioso manuscrito, está el canto o poema conocido como Tepoanxcuícatl o Pregón del Atabal, y que no sería sino el canto que habría probablemente compuesto el cuicapiqui D. Francisco Plácido, señor de Azcapotzalco, y que se cantó el mismo día que de las casas arzobispales se trasladó la Sagrada Imagen a la ermita de Guadalupe, según conjetura el P. Francisco de Florencia.

             El P. Mariano Cuevas propuso que dicho canto fue uno cuya copia fue posteriormente contenida en el Ms. Cantares Mexicanos, habiéndose quizá perdido el original o incluso, no habiéndose hallado escrito en el momento en que se cantó por primera vez, habría sido perpetuado de memoria hasta el momento en que fue asentado en el papel por algún fraile o alumno de éste en el último tercio del siglo XVI.

El texto del Teponaxcuícatl es el siguiente, traducido ya de la lengua náhuatl:

Yo me recreaba con el conjunto policromado de varias flores de Tonacaxóchitl que se erguían, sobrecogidas y  milagrosas, entreabriendo sus corolas en presencia tuya. ¡Oh Madre Nuestra Santa María!;

Junto al agua cantaba [Santa María]. Soy la planta preciosa de escondidos capullos; soy hechura del único, del perfecto Dios: Soy la mejor de sus criaturas.
Tu alma está viva en la Pintura. Nosotros los señores le cantemos junto al Libro-Grande y le bailemos con perfección; y tú Obispo, nuestro único Padre, predica allí, en la orilla del agua.

 Dios te creó, ¡Oh Santa María! entre abundantes flores; y nuevamente te hizo nacer, pintándote en el Obispado.
 Artísticamente se pintó. ¡Oh! En el venerado lienzo tu alma se ocultó; todo allí es perfecto y artístico. ¡Oh! yo aquí  de fijo habré de vivir.

¿Quién tomara mi ejemplo? ¿Quién conmigo irá? ¡Oh! Postraos en torno suyo. ¡Oh! Cantad con perfección, que mis flores y mis cantos se desgranen en presencia tuya. […]

Lloro y digo y advierto a mi alma que observe la verdadera razón de mi canto. ¡Oh! Que se funde, que prontamente sea hecha su casa terrenal; allí morarás, Alma mía, flor distinguida que su aroma difunde mezclándolo al de nuestras flores. ¡Oh! Vibrantemente brotan mis cantares, [en loor] del venerado y tierno fruto de  nuestras flores que son perenne adorno.

La flor de cacao su perfume va esparciendo; difundiendo su aroma la flor de poyoma los caminos perfuma. Allí viviré yo, el cantor. ¡Oh! ¡Oh! Oid mis cantos que brotan tiernamente.

REPOSITORIO: Ms. 1628 del Fondo de Origen de la Biblioteca Nacional de México (Fondo Reservado), fols. 26 v.-27 v

    
Para más información ver  el  comentario y paleografía del Pregón del Atabal (Teponazcuícatl) extraídos del Boletín Guadalupano aquí.

 
 
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