Muy
queridas hermanas y hermanos todos en el Señor, una peregrinación es semejante al camino de de la vida con sus
momentos de partida, de marcha, de fatiga, de oración, de reposo
y esperanzas renovadas para llegar a la meta, que en esta ocasión
ha sido la Basílica de N. S. de Guadalupe, en el Tepeyac.
Nos unimos festivamente a la celebración del Año Jubilar con
motivo de los 475 años de sus apariciones ofreciendo también
las celebración hemos tenido en nuestra Iglesia local. Los que
han venido a pie, han tenido tiempo de reflexionar sobre el
llamado y la misión que Dios ha encomendado a esta Diócesis.
Nos postramos a las plantas de María porque la auténtica
devoción a Ella nos lleva directamente a Jesucristo quien queremos
que sea Nuestro Señor, nuestro Guía y nuestro Salvador y encontrar
en él, la gracia y la fuerza para servir a nuestros hermanos
como él mismo nos amó: hasta morir por nosotros en la cruz.
¿A qué hemos venido? A dar gracias por la toma de conciencia
que hemos acrecentado a través de la elaboración de nuestro
plan de pastoral, queremos renovar nuestra Diócesis renovando
nuestras parroquias. El plan general estará constituido con
la suma de los planes parroquiales. Esto nos ha exigido primeramente
un conocimiento más exacto de la realidad realizando un visiteo
a las familias de nuestras parroquias.
Hemos hecho después un diagnóstico reconociendo las urgencias
para asumirlas como desafíos a nuestra labor pastoral a los
que habremos de responder con acciones oportunas, eficaces y
bien programadas. Ha crecido el entusiasmo en nuestras comunidades.
La integración de los presbíteros entre sí y con los laicos
es uno de los signos más tangibles.
Damos gracias por la generosa entrega de cada día de los presbíteros
y diáconos de nuestra diócesis, que gastan su vida siguiendo
a Cristo en el servicio a los fieles. Por los nuevos presbíteros
y diáconos que hemos podido ordenar.
Por todos nuestros seminaristas que este año han llegado a 110:
48 en el seminario mayor 17 en el curso introductoria que ahora
tenemos en un nuevo edificio en Salamanca y el resto de nuestros
alumnos en seminario menor en Lagos de Moreno. Por que hemos
podido avanzar en las negociaciones para la adquisición de un
terreno donde podamos construir el seminario.
Damos gracias por el testimonio de la vida consagrada y de
todos lo fieles laicos que buscan ser santos en las diversas
circunstancias de la vida. Hemos venido a pedir a Dios que nos
bendiga, a pedir luces y fuerzas para seguir adelante sin desfallecer.
A recibir las inspiraciones que nos llegan por su palabra y
que este domingo nos dan una catequesis sobre la familia, el
amor que es su fundamento y lo que la mantiene viva. En la actualidad
crecen las uniones libres donde las parejas parecen no interesarse
siquiera por el matrimonio civil. Los divorcios aumentan cada
día aún entra las familias que se dicen practicantes de la religión
católica.
Cada día aumenta el número de aquellos que acuden a los tribunales
eclesiásticos para pedir que sus matrimonios fallidos sean examinados
para ver si existen causales de nulidad que les permitieran
intentar un nuevo matrimonio por la iglesia.
Sin pretender hacer un análisis exhaustivo podemos señalar como
las causas principales de esta situación la cultura postmoderna
que ha trastocado el orden de los valores privilegiando casi
en forma exclusiva el beneficio económico y dando a la vida
un enfoque individualista y pragmático que busca sólo el placer
personal.
Ante esta situación el Papa y los obispos desde hace unos años
han hecho un llamado a una nueva Evangelización insistiendo
en la que han llamado la inculturación del Evangelio, es decir
que la manera de vivir y de orientar la existencia propuesta
por Jesús permee todos los ambientes donde se desarrolla la
vida: el hogar, los lugares de trabajo, de esparcimiento, de
convivencia, etc.
La palabra de Dios en el segundo relato de la creación (Gen
2,18-24) en un lenguaje no científico sino poético, narra el
origen de la pareja humana: "En aquel día, dijo el Señor
Dios: No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle a alguien
como él, para que lo ayude...hizo caer al hombre en un profundo
sueño, y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne
sobre el lugar vacío. Y de la costilla que le había sacado al
hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó al hombre y éste exclamó:
Esta si es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Está será
llamada mujer, porque ha sido formada del hombre.
Por eso el hombre abandonará su padre y a su madre y se unirá
a su mujer y serán los dos una sola carne. Dentro de un estilo popular nos presenta unas verdades profundas:
que el mundo tiene su origen en Dios, que él ha querido la vida,
que ha creado al hombre a su imagen, que lo ha hecho rey de
la creación y que lo ha hecho hombre y mujer para qua ambos
se complementen en su ser y en su vida. |