Queridos hermanos:
En la alegría de las fiestas pascuales que compartimos
con la Iglesia Universal, fortaleciéndonos en la fe
en Cristo Resucitado, hoy nos reunimos llenos de esperanza
en esta Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe para
encontramos junto con Cristo Resucitado, con nuestra Madre,
la Santísima Virgen María, la Morenita del Tepeyac.
La diócesis de Nezahualcóyotl llega hoy por
diferentes caminos para postrarse a los pies de la Santísima
Virgen de Guadalupe y dejarse cubrir llena de confianza por
los brazos abiertos y llenos de ternura que nos extiende la
Madre del Verdadero Dios por quien se vive, quien nos acoge
diciéndonos "Hijitos míos, ¿no estoy
yo aquí que soy su Madre?" (Nican Mopohua). Como
a San Juan Diego la mirada de la Madre nos hace sentir importantes
y valiosos y nos dispone para llevar su mensaje de consuelo,
de esperanza y de aliento a todos nuestros hermanos.
En este año venimos con el impacto de los últimos
acontecimientos que han sucedido en nuestra diócesis
y que queremos presentar con mucha confianza a nuestra Madre:
la muerte del padre Alejandro Trujillo y el padre Ramón
Valle, junto con el hecho doloroso y desconcertante de la
presentación del padre Cesar Torres como presunto homicida.
Acontecimientos que nos han hecho vemos entre nosotros mas
hermanos y dispuestos a la solidaridad y al apoyo comunitario
y que a la vez nos han hecho sentir la oración y el
acompañamiento de muchos hermanos Obispos, Sacerdotes,
Religiosas y Religiosos y Laicos de otras Iglesias particulares
de México.
Previamente habíamos preparado esta peregrinación
anual como un acontecimiento importante y trascendente en
nuestra diócesis en el proyecto de renovación
pastoral que estamos impulsando y en el compromiso de la elaboración
del plan diocesano de pastoral. Lo hemos preparado como un
momento de especial relevancia en este año 2006 que
en nuestra diócesis se ha dedicado como año
de la familia y de la vocación. Queremos presentar
a nuestra Madre Santísima de Guadalupe el anhelo para
que nuestras familias vivan mas unidas y la suplica ferviente
de que nuestra diócesis sea bendecida con abundancia
de vocaciones a la vida sacerdotal y a la vida consagrada.
Con nuestras familias anhelamos que sepamos hacer realidad
lo que nos dice la liturgia de la palabra que hemos proclamado
y que en libro del Eclesiástico nos recuerda: "quien
honra a su padre encontrará alegría en sus hijos
y su oración será escuchada; el que enaltece
a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al Señor,
es consuelo de su madre". La carta a los Colosenses nos
insiste y confirma: "mujeres, respeten la autoridad de
sus maridos, como lo quiere el Señor. Maridos amen
a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos obedezcan en
todo a sus padres porque eso es agradable al Señor.
Padres, no exijan demasiado a sus hijos para que no se depriman".
Con cuanto anhelo presentamos a todas las familias de nuestra
diócesis de Nezahualcóyotl al cuidado maternal
de la Santísima Virgen de Guadalupe y a la protección
permanente y segura de la Sagrada Familia, que a la vez que
son el modelo para todo la familia cristiana, serán
los mejores intercesores para que nuestras familias encuentren
el camino de la consagración y del amor, recibiendo
el llamado para practicar las virtudes domesticas al interior
de cada familia: "sean compasivos, magnánimos,
humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente
y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como
el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas
estas virtudes, tengan amor, que es el vinculo de la perfecta
unión" (Col. 3,12-13).
Mas allá de nuestra familia en el contexto comunitario
y en las circunstancias que vivimos en nuestra sociedad y
en nuestro país será muy importante que pongamos
bajo la mirada protectora de Maria de Guadalupe los acontecimientos
que han surgido conmoviendo a familias, trabajadores, mineros,
empresas, migrantes y que han enfrentado a la sociedad civil
y a las autoridades; lo mismo que las próximas elecciones
del 2 de julio, con la esperanza de que en todos estos hechos
podamos encontrar el llamado para superar definitivamente
nuestros egoísmos, nuestros rencores y resentimientos,
nuestras envidias y competencias, nuestras injusticias y violencias,
nuestras desconfianzas y descalificaciones, nuestras agresiones
y rechazos; y que puedan ser un llamado para cultivar más
el respeto, el perdón, el diálogo, la justicia,
la colaboración y la solidaridad, la organización
y el servicio. Que reconfortante será saber que recibimos
de María de Guadalupe su protección y su cariño
y qué mejor regalo que ofrecerle nuestro compromiso
para mejorar el ambiente de cariño y afecto profundo
dentro de nuestras familias y para participar y colaborar
mas conciente y comprometidamente con nuestra sociedad y nuestro
país.
En relación al aspecto vocacional de este año
2006, desde la renovación de nuestras familias, nuevamente
renovemos ante María el propósito y el empeño
pastoral que queremos lograr de que en cada parroquia de nuestra
Diócesis tengamos en este año al menos un candidato
para la vida sacerdotal o para la vida consagrada. En nuestra
súplica renovemos el propósito que tenemos en
la diócesis para lograr el mejor acompañamiento
para nuestros candidatos al sacerdocio tanto fuera como dentro
del seminario. ¡Cuánta esperanza necesitamos
alimentar en nuestra Iglesia diocesana, que al cumplir 27
años de vida, pide insistentemente la bendición
de abundancia de vocaciones a la vida sacerdotal, para poder
seguir creciendo y madurando, ofreciendo frutos de nueva evangelización
y de experiencia de comunión a la Iglesia y al mundo!
Con el anhelo de que el fruto del encuentro con nuestra Madre
de Guadalupe sea abundante, encontrémonos con Cristo
Resucitado en la Eucaristía y llenos de la paz y la
confianza del Resucitado y con la experiencia de la ternura
y el cariño de nuestra Madre regresemos a nuestras
parroquias de la Diócesis de Nezahualcóyotl
para continuar alegres y entusiastas cumpliendo con nuestra
vocación en el ambiente renovado de nuestras familias,
recordando siempre que la familia unida y que reza es de la
diócesis de Neza, y la que no por eso anda de cabeza.
En Cristo Nuestra Paz.
+ Carlos Garfías Merlos
Obispo de Nezahualcóyotl.