Vamos a reflexionar un momentito en
torno a la Palabra de Dios. Estamos próximos a celebrar la Quinta
Conferencia Latinoamericana y en todas las parroquias se está
estudiando el documento de trabajo: “Discípulos de Jesucristo”.
De manera que si no lo han estudiado, hay que decirle al señor
cura ¿Qué pasó? En otras diócesis, se ha tomado esta semana
que esta terminando, para estar en todas las parroquias repite
y repite; ha tomar conciencia de lo que significa ser discípulos
de Jesús, va a estar como eco la carta del Papa: “Dios es Amor”.
Y nos centramos en el Evangelio. En
el Evangelio la primitiva comunidad de Lucas, nos dice que:
“María llena de Dios, sale a visitar a su prima” ¿Qué nos
quiere dar a entender la primitiva comunidad? Hay conclusiones
teológicas y antropológicas, nos fijamos en las teológicas.
¡Sí, María está llena de Dios! Ese
amor de Dios, tiende a darse. Primera nota; el amor de Dios,
si está en nosotros nos empuja a salir a los demás. Y estando
ahí con ella, pues el amor de María es inteligente, es empático,
es activo, es alegre y otras muchas cosas más, que la comunidad
de Lucas nos está diciendo.
El amor de Dios, tiende a darse y se
da de esta manera, con estas características: inteligente,
empático con su prima. Ahí tenemos como el niño salta de gozo,
es un amor que da alegría, ¡hasta el niño brinca!, es activo,
comprensivo, paciente y tantas cosas más. Hasta ahí lo que
la comunidad de Lucas nos está diciendo.
Y el tercer capítulo del libro que
están viendo sobre la Quinta Conferencia analiza el aspecto;
María, Madre y Maestra del discípulo. María es la discípula
fiel, es la Madre de Jesús, por lo cual la Quinta Conferencia
también nos invita, allegarnos a María para que el discípulado
de Jesús se manifieste a través del amor. Eso es lo que vamos
a desmenuzar en el próximo encuentro de evangelización y catequesis,
que se tiene cada mes. Es el tercer capítulo.
De manera que ahora venimos, ante María
de Guadalupe para suplicarle que sea nuestra Madre y Maestra,
en esa manera de vivir el amor. El amor a los demás, si realmente
estoy en gracia, si tengo la vida de Dios; necesariamente
tengo que darla. Por eso el Papa, en su carta, en el número
6, nos describe los pasos del Amor: salir al otro. María va,
es el primer paso. Y ante las necesidades de los demás, aparece
lo que realmente uno es.
El segundo paso, conocerse. Por eso les decía un amor empático,
se pone en el lugar de Isabel para descubrir sus necesidades.
La capacidad de servicio, aparece; la comprensión, la delicadeza
para con su prima, el respeto y tantas cosas. El segundo paso
nos dice el Papa: tomar conciencia de lo que somos. Y María
al contacto de Jesús, se va realizando en el amor.
Son los tres pasos; salir al encuentro
del otro, como muestra la comunidad de Lucas, la salida de
María, para ir al encuentro de su prima.
El Papa nos dice: No sólo ocuparse
del otro, sino, preocuparse por el otro. Sí, vamos a prepararnos
a esa la Quinta Conferencia tomando conciencia de lo que se
exige al seguidor de Jesús, aquí tenemos el camino en María
de Guadalupe. Ahí tenemos la carta del Papa que nos va describiendo
el proceso para llegar a convertirnos en discípulos de Jesús.
Lo primero, salir al encuentro del
otro siempre sin condiciones, aceptación incondicional del
otro. Salir porque el amor se da sin pedir absolutamente nada.
Discípulo fiel de Jesús, quien sencillamente
se abre a la experiencia del otro, y por eso se da, y en esa
experiencia del otro, es cuando uno toma conciencia de lo
que es capaz. De manera que si rehuyó el encuentro dell otro,
yo no se quien soy, no se quien soy. Y el que es discípulo
de Jesús, necesariamente tiene que saber quién es, porque
si no, todo se convierte en una manipulación de la palabra
de Dios, por eso es fundamental lo que estamos describiendo,
salir al encuentro de otro.
Y en ese encuentro, voy a descubrir
mis capacidades, si rehuyó el encuentro con un padrecito borrachito
¿Qué no eres capaz de convivir?, ¿No eres capaz de comprenderlo?,
¿No eres capaz de darle ayuda?, ¿Qué haces para que las cosas
estén así de mal? Por eso el encuentro con el otro, es fundamental,
en el ser discípulo de Jesús.
Tenemos el Evangelio se nos está pidiendo
los tres pasos, tenemos la carta del Papa que describe los
tres pasos, de manera que en esta programación que la evangelización
y catequesis nos ha introducido al estudio de la Quinta Conferencia
capítulo tercero lo fundamental: ¿Qué significa ser discípulo
de Jesús?, ¿Cuáles son las exigencias en la vida personal?
Tenemos a María, el Evangelio dispuesta
a darse, el primer paso; el encuentro con el otro, segundo;
el servicio desinteresado de María. Ahí nos vamos a encontrar,
en ese encuentro con el otro se descubre lo que la persona
es y ese punto es también muy importante para el discípulado.
Porque, si no me conozco, es una manipulación de todo, no
sólo de la palabra de Dios, sino de todo.
Y finalmente, realizarnos en el amor,
ya la primera lectura lo dice: “Yo soy la Madre del Amor,
hermoso;” hay que apegarnos a ella entonces, a la Señora,
hay que apegarnos para que sea nuestra Madre, nos engendre,
nos participe de ese espacio divino que es su seno, en el
cual se engendra Jesús. Que también nos permita a nosotros
crecer en ese amor, para ser un discípulo fiel de Jesús y
así prepararnos a la Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano.
Una súplica, pidamos por la Parroquia
de Huetamalco, porque ayer se electrocutaron tres personas,
un niño, el tío y un hermano, manera que una oración, por
esos hermanos nuestros que están allá en Huetamalco, pues
tristes y angustiados. Ahí está nuestro amor, nuestra capacidad
de donación, pedir por ellos.