Muy
queridos hermanos y hermanas, hace unos momentos presentamos,
a los que estamos aquí presentes. Quiero también que reconozcamos
mucho la presencia de nuestros seminaristas, tanto de Orizaba,
como los que están ahí en el Seminario de la Sagrada Familia,
como los que estén en el Seminario de Xalapa, en el Seminario
de Texcoco y en el Seminario de Huajapan de León. Y
en esta ocasión nos acompañan, también, varios de los medios de
comunicación de ahí de nuestra ciudad vienen del diario el Mundo,
el diario el Sol y también de la radio, les damos la bienvenida
a nuestros hermanos de los medios.
En
esta ocasión y en la presencia de la venerada imagen de nuestra
Santísima Madre de Guadalupe y de san Juan Diego, quiero presentarles
una pequeña síntesis de los 7 años que Dios nos ha concedido hasta
ahora como Diócesis de Orizaba.
En
la primera peregrinación que tuvimos, el 16 de mayo del 2001:
se ofreció a nuestra Santísima Madre de Guadalupe la nueva Diócesis
de Orizaba. Los frutos del Año Jubilar 2000. Su primera organización
y evaluación anual. La construcción de su Seminario Menor y la
primera etapa de la remodelación de la Curia Diocesana.
En
la segunda peregrinación que fue el miércoles 4 de junio del 2002:
los laicos y laicas, religiosas y formandas, seminaristas y sacerdotes
que integramos el pueblo de Dios que peregrina en la querida Diócesis
de Orizaba; nos encontramos hoy, como el beato Juan Diego, el
más pequeño de sus hijos, a los pies nuestra Santísima Madre de
Guadalupe, la siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo
Dios por quien se vive.
Hemos
venido, decíamos, en peregrinación y ahora también movidos por
el Espíritu Santo que está sobre nosotros; para alabar al Dios
y Padre de nuestro Señor Jesucristo y para recibir en esté hermoso
y entrañable Santuario: el amor, compasión, auxilio y defensa
de la Madre del amor, del temor y de la santa esperanza.
Le
venimos a pedir que escuche nuestros lamentos y remedie nuestras
miserias, penas y dolores, pero también le encomendamos que entregue
a la Santísima Trinidad nuestra sentida acción de gracias por
los 2 años que en aquella ocasión cumplimos; como nueva diócesis,
como nueva porción del pueblo santo de Dios.
Venimos
también para ofrecerle a Santa María de Guadalupe nuestra profunda
gratitud por la V visita del Papa Juan Pablo II a nuestras tierras
mexicanas y por la inminente y esperada canonización del beato
Juan Diego que fue el 31 de julio en este mismo lugar.
Le
pedimos a nuestra Santísima Madre de Guadalupe su interseción
por nuestra querida Diócesis de Orizaba; por su obispo, sus sacerdotes,
diáconos, religiosos y religiosas, laicos y laicas, por nuestro
seminario, por nuestras parroquias, rectorías y capillas, por
nuestras comunidades, por nuestras asociaciones, caminos y movimientos
laicales, por nuestras autoridades civiles, por nuestros centros
de trabajos y por todos los indígenas para que aprendamos amarnos
y aceptarnos como hijos de un mismo Padre.
El
miércoles 4 de junio del 2003: estuvimos también aquí presentes,
nuevamente por gracia de Dios estuvimos reunidos en la semana
de culminación de la Cincuentena Pascual y de la preparación para
la venida del Espíritu Santo. Muchos representantes de nuestra
querida Diócesis de Orizaba; pastores y fieles nos reunimos en
este venerable recinto sagrado dedicado a nuestra amadísima Madre
Santísima Madre de Guadalupe, después de haber sido testigos de
la canonización de nuestro humilde hermano san Juan Diego. El
pasado 31 de julio del 2002 y apunto de cumplir 3 años de la erección
de nuestra Diócesis de Orizaba; creada por el Papa Juan Pablo
II a través de la Bula “Adjutori ferre” que se traduce
“dar una ayuda a los pastores solícitos”. El 15 de abril del
2002 desprendiendo su territorio que comprende 28 municipios de
la Arquidiócesis de Xalapa, de la cual fue declarada sufragaría
y dependiente de la congregación para los obispos. Recibió como
sede a la Ciudad de Orizaba cuyo templo consagrado a san Miguel
Arcángel fue elevado a la condición y dignidad de Iglesia Catedral,
su erección canónica fue ejecutada el 13 de junio del mismo Año
Jubilar 2000 y también somos conocedores de que el primer obispo
de la nueva Diócesis de Orizaba, un servidor, nativo de Ciudad
Mendoza y rector en ese tiempo del Seminario Mayor Arquidiocesano
de Xalapa.
Al
realizar la evaluación de esos 3 años primeros de nuestra diócesis
nos unimos a la motivación que el beato entonces; ahora san Rafael
Guízar Valencia expresó en un decreto del 8 de septiembre de 1920,
para iniciar las peregrinaciones de la entonces Diócesis de Veracruz
a la Basílica de Guadalupe en esta Ciudad de México, decía así
el santo: “Uno de los más nobles sentimientos que hermosean
el corazón de las personas es la gratitud, que en el se desarrolla
al influjo del amor y de los beneficios recibidos, por lo cual
a medida que aumentan los favores y se multiplican los afectos
crece la gratitud en nuestra alma; como crecen y se desarrollan
las plantas las flores mediante la sabia que reciben de la tierra”,
desde luego que al hablar de los grandes favores recibidos,
se refiere al inmenso amor que Santa María de Guadalupe ha prodigado
a nuestra Iglesia Mexicana y de manera particular a la Iglesia
de Veracruz, que en ese tiempo contaba con una sola diócesis y
que actualmente alberga 8 iglesias diocesanas.
La
siguiente ocasión que estuvimos aquí reunidos fue el miércoles
2 de junio del 2004: y en esa ocasión le presentamos a la Santísima
Virgen María los frutos de nuestro plan diocesano de pastoral.
La primera visita pastoral del obispo y la oración y promoción
de las vocaciones al Ministerio Sacerdotal, a la Vida Consagrada
y a la Vida Laical. Nuestro plan diocesano de pastoral partiendo
del análisis de la realidad y del diagnóstico pastoral se ha propuesto
como objetivo general; impulsar la pastoral de conjunto en nuestra
diócesis, en comunión y participación para que el pueblo de Dios
desde una Nueva Evangelización construya una Iglesia para nuestro
tiempo y una sociedad renovada. Y ha contemplado en este momento
histórico de nuestra iglesia diocesana de Orizaba, sin descuidar
la vertebralidad del triple ministerio y la enorme importancia
de las diversas pastorales; como principales urgencias o prioridades
que deben atenderse, con sabiduría y eficacia; la pastoral juvenil
y vocacional, la pastoral familiar, la pastoral social, la pastoral
profética y la formación de agentes de pastoral.
La
visita pastoral que comenzó a realizarse en esos tiempos, estuvo
inspirada en Jesucristo, Buen Pastor: quien conoce a sus ovejas,
quien va delante de ellas, que la guía hacía pastos y fuentes
saludables, que da su vida por ellas. Por eso el objetivo de esta
primera visita pastoral a las parroquias de nuestra diócesis fue
encontrarme con las personas encomendadas a mi cuidado pastoral,
escucharlas y dialogar con ellas, darme cuenta de su realidad,
apoyar a los responsables de las comunidades y de las actividades
apostólicas, ver por donde transitan los hijos de Dios, señalar
con claridad las metas y los caminos a seguir, y procurar aproximarme
y crear cercanía con todas las personas.
La
siguiente visita que hicimos a esta Insigne Basílica fue el miércoles
1 de junio de 2005: en aquella ocasión decíamos: hemos venido
a poner en las manos de Santa María de Guadalupe nuestra acción
de gracias a Dios, por nuestros primeros 5 años de existencia,
ya que nuestra Diócesis de Orizaba fue creada el 15 de abril del
Año Jubilar 2000 por el Papa Juan Pablo II de feliz memoria.
También
hemos venido para encomendarle a la Morenita, decíamos, la próxima
peregrinación de los Obispos Mexicanos a la ciudad de Roma, en
la cual tendré el gusto de participar para cumplir la así llamada
visita Ad limina apostolorum, esta visita tiene dos fines
esenciales: primero venerar los sepulcros de los santos apóstoles
Pedro y Pablo, especialmente con la celebración de la Eucaristía,
y segundo encontrarse con el sucesor de san Pedro y obispo de
Roma, el Papa Benedicto XVI a través de una entrevista personal
y de algunas audiencias más generales.
La
visita Ad limina tuvo una preparación remota, en la que
participaron todos y posteriormente se dio un informe que abarca
los primeros 5 años sobre el estado de nuestra diócesis. Este
informe después de muchas consultas, ayudas y apuraciones fue
escrito y entregado a la Anunciatura para ser enviado a la Ciudad
del Vaticano.
En
ese mismo año, salió una carta circular, sobre el Año Guadalupano
de la Diócesis de Orizaba, y decía así: Nuestra querida Diócesis
de Orizaba ha recibido abundantes bendiciones de Dios, y ha caminado
durante más de 5 años logrando realizar importantes proyectos
pastorales, económicos, administrativos y de construcción que
han repercutido para gloria de Dios y para todos los que la integramos.
Cada uno de los acontecimientos que por gracia de Dios nos ha
tocado vivir, los hemos disfrutado con profundo gozo espiritual,
y nos han ayudado para acrecentar nuestra fe, nuestra esperanza
y nuestra caridad. De igual manera, las alegrías, las penas, los
sufrimientos, el trabajo y la vida familiar han sido puestos en
las manos de Dios, fundamentalmente en la celebración de la Sagrada
Eucaristía, de los Sacramentos y de la religiosidad popular.
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