| Queridos sacerdotes, religiosos, religiosas,
diáconos, hermanos y hermanas en Cristo Jesús.
Hemos llegado a la Casa de Nuestra Madre Santísima la Virgen
de Guadalupe, la Morenita del Tepeyac, de las diferentes parroquias
y decanatos de nuestra hermosa Diócesis de Tuxtepec, Oaxaca; de
los decanatos Mazateco, Chinanteco, la Asunción, Centro y Norte,
para darle gracias a Dios por habemos regalado una madre que nos
ama, y decirte a ti María, que te queremos, que te profesamos
un gran cariño y te agradecemos profundamente tu presencia amorosa
en nuestras vidas y en la vida de nuestros pueblos; también en
esta vigésima octava peregrinación de esta Iglesia Particular
queremos poner en tus benditas manos, nuestras alegrías y tristezas,
nuestros anhelos y esperanzas.
También pedimos tu bendición para todas las familias de cada uno
de nosotros, nuestras amistades y todas las familias de la Diócesis.
El día de hoy traemos en nuestra mente y en nuestro corazón,
el acontecimiento eclesial que se está realizando en estos días,
precisamente junto al Santuario de Nuestra Señora de Aparecida
Patrona de Brasil, en la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe con el tema "Discípulos y misioneros
de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida"
"Yo soy el Camino la Verdad y la Vida" (Jn 14,6).
Esta trascendental Reunión para nuestra Iglesia, ha tenido
un tiempo de preparación, con una gran participación de nuestros
pueblos, y tiene como finalidad dar un nuevo impulso a la evangelización
en nuestro Continente, a fin de que nuestras comunidades, nuestros
pueblos, sigan creciendo y madurando en su fe, para ser luz del
mundo y testigos de Jesucristo con la propia vida.
Su Santidad el Papa Benedicto XVI en su discurso en la inauguración
de la V Conferencia el pasado domingo 13 de Mayo, nos indica que
la Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe
del Pueblo de Dios, y nos recuerda también a los católicos de
este Continente que, en virtud de nuestro bautismo estamos llamados
a ser discípulos y misioneros de Jesucristo; esto conlleva un
proceso muy hermoso queridos hermanos y hermanas que estamos invitados
a realizarlo, primeramente descubrir conocer a Jesucristo, después
seguirlo, que significa vivir en intimidad con Él y finalmente
anunciarlo, imitando su ejemplo y dando testimonio; como sabemos
todo bautizado recibe de Cristo, como los Apóstoles, el mandato
de la misión: "Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena
Nueva a toda la creación.
El que crea y sea bautizado, se salvará" (Mc 16,15). Ser
auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo y buscar la vida
en Él supone estar siempre unidos a Jesús.
En el Documento de "Síntesis" de los aportes recibidos
de América Latina y del Caribe para la V Conferencia, se nos habla
de cómo María es un ejemplo, un modelo, un testimonio de lo que
es ser discípula y misionera de Jesucristo. María por su fe (cf
Lc 1,45) Y obediencia a la voluntad de Dios (cf.1, 38), así como
por su constante meditación de la Palabra y de las acciones de
Jesús, es la discípula más perfecta del Señor. (Cf. LG 53).
María tuvo un papel único en la historia de la salvación, conociendo,
educando y acompañando a su hijo hasta su sacrificio definitivo.
Desde la cruz Jesucristo confió a sus discípulos, representados
por Juan el don de la maternidad de María.
Ella, como Madre de tantos hermanos, fortalece los vínculos fraternos
entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda
a que los discípulos de Jesucristo tengan una vivencia como una
familia, la familia de Dios.
Perseverando junto a los apóstoles a la espera del espíritu
(Cf. Hch 1, 4) cooperó con el nacimiento de la Iglesia misionera.
Del mismo modo, así como lo fue al inicio de la evangelización,
sobre todo en el Tepeyac, en este bendito lugar en donde nos encontramos
celebrando esta eucaristía; también la Virgen María es peregrina
y misionera en nuestra Diócesis pe Tuxtepec y en los pueblos latinoamericanos,
alentándonos para que hagamos presente a Jesús en todos los ambientes.
También en el Documento de "Síntesis resalta algunos rasgos
o cualidades de la Virgen María que esta mañana nos ayudan a la
meditación
- María mujer de fe
Acoge y hace suyo el proyecto del Padre.
Con su "sí", como acabamos de escuchar en el evangelio,
nos invita a abrir el corazón a la confianza en Dios y al abandono
en su providente conducción. María madre de Jesús, nos muestra
el "fruto bendito de su vientre", "Camino, Verdad
y Vida", del cual queremos ser discípulos, y llena del
Espíritu Santo nos enseña a transformar los diversos momentos
del acontecer humano en historia de salvación.
- María mujer servicial y solidaria
Con los ojos puestos en sus hijos y
en sus necesidades, como en Caná de Galilea, María ayuda a mantener
viva las actitudes de atención, de servicio, de entrega y de
gratuidad que deben distinguir a los discípulos de su Hijo.
- María mujer de esperanza
Junto a la cruz de Jesús donde nos
engendró nuevamente como hijos, sigue acompañando el dolor de
nuestros pueblos sufrientes, invitando a los discípulos de su
Hijo a recorrer con mayor coherencia y audacia el camino de
hacerse prójimos, a construir más justicia y solidaridad, y
a desplegar una nueva "imaginación de la caridad".
- María madre y formadora de comunidades de discípulos misioneros
Crea comunión y educa a un estilo de
vida compartida, en fraternidad, en atención y acogida del otro,
especialmente si es pobre o necesitado. En nuestras comunidades,
su fuerte presencia ha enriquecido y seguirá enriqueciendo la
dimensión materna de la Iglesia y su actitud acogedora, que
la convierte en "casa y escuela de comunión" (NMI
43), y en espacio espiritual que prepara a la misión.
El Papa Benedicto XVI en el citado discurso de inauguración,
nos indica que para formar al discípulo y sostener al misionero
en su gran tarea, la Iglesia le ofrece, además del Pan de la Palabra,
el Pan de la Eucaristía. A este respecto nos inspira e ilumina
la página del Evangelio sobre los discípulos de Emaús. Cuando
ellos se sientan a la mesa y reciben de Jesús el pan bendecido
y partido, se les abren los ojos... y se dijeron el uno al otro
¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y
nos explicaba las escrituras? Por ello, el Santo Padre nos invita
a participar en la Santa Misa Dominical.
La Eucaristía ha de ser el centro de la vida cristiana. En ella,
tenemos el privilegio de tener un encuentro personal con Cristo.
La Eucaristía es el alimento indispensable para la vida del discípulo
y misionero de Cristo, ojala que no dejemos ningún domingo sin
celebración eucarística, y sí es posible en familia mucho mejor.
El encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso
de la evangelización y el impulso a la solidaridad; despierta
en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo
en la sociedad para que sea más justa y humana.
Hoy la Virgen de Guadalupe, nuestra madre, nos invita a que
regresemos a nuestras casas, a nuestras parroquias, a nuestros
decanatos y a nuestra Diócesis, fortalecidos y animados, con nuevos
y renovados bríos, con nuevas esperanzas e ilusiones de ser auténticos
discípulos y misioneros de Jesucristo.
Hoy de manera especial pedimos a nuestra madre de cielo bendiga
la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del
Caribe e interceda ante Jesucristo Nuestro Señor para que envíe
su Espíritu Santo e ilumine a los participantes, y se den abundantes
frutos para nuestra amada Iglesia.
Así sea. |
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