InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Homilías>Peregrinaciones
   
 

Homilía
pronunciada por Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, Obispo Prelado de la Prelatura de Cancún- Chetumal y Quinta Roo en ocasión a su peregrinación a la Basílica de Guadalupe

31 de julio de 2007

¡Venga tu Reino!

Queridos hermanos sacerdotes y fieles todos de la prelatura de Cancún -Chetumal: Con el corazón lleno jubilo y profunda alegría, con inmensa gratitud y devoción en nuestra alma hemos llegado desde nuestras bellas tierras, desde nuestros hermosos mares de Quintana Roo hasta este significativo cerro del Tepeyac centro y corazón espiritual de México, casa y morada de Nuestra Madre y Reina del cielo, la más amorosa de las madres y la más poderosa de las reinas. Aquí quiso y pidió ella al humilde indito Juan Diego que se le construyera su casita para poder desde aquí prodigar todo su amor, toda su ternura, todo su cariño de madre del divino amor a los todos los moradores de estas tierras mexicanas.

Venimos a regresarle la visita que ella nos hizo en los mismos albores del nacimiento de nuestra patria. Tampoco nosotros nos merecíamos su visita pero ella quiso venir a visitamos a nosotros. "Non omni nationi fecit taliter". A ninguna otra nación le aconteció tal prodigio del amor.

La visita de María Santísima a nuestra patria apareciéndose a San Juan Diego y quedándose con nosotros estampada en su tilma ha sido el acontecimiento espiritual más maravilloso, trascendente y emblemático que marcó la identidad a nuestro pueblo. Nos sentimos inmensamente privilegiados, felices y agradecidos por esta predilección y queremos corresponder a tanto amor del cielo. Así como ella nos visitó, así estamos nosotros ahora aquí presentes fieles a nuestra cita anual.

Aquí estamos para contemplarla en su milagrosa imagen, para bendecirla y alabarla y agradecerle tantas gracias y bendiciones que hemos recibido a lo largo de este año. Aquí estamos como representantes de nuestra querida prelatura de Cancún Chetumal para encomendamos a su poderosa intercesión, para poner en sus manos orantes todas las inquietudes y anhelos, ilusiones y preocupaciones de nuestro querido pueblo de Quintana Roo. Escuche en una oración: pies orantes y lo demostró con su compasión, no se que tendrá, pero para nosotros la sumamos y significa mucho.

Quiero saludar con especial afecto y gratitud a todos los fieles de Quintana Roo que han hecho el gran esfuerzo de venir en peregrinación hasta este lugar santo desde todas las parroquias de la prelatura. De las parroquias de Cancún, de las parroquias de Cozumel, de las parroquias de Chetumal. Quiero invitarles a unimos todos como un solo corazón y una sola alma en este momento solemne y entrañable y a colocar confiada y fervorosamente todas nuestras intenciones en las manos orante s de María Santísima, que nos ha esperado aquí con inefable amor de madre y ahora nos dice desde la tilma bendita lo que le dijo a San Juan Diego: "¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿no estás bajo mi sombra y mi resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa? Que ninguna cosa te aflija o te perturbe".

Somos un pueblo joven, un estado joven, pero de empuje incontenible con un crecimiento tanto demográfico, como turístico y económico sorprendente y muy destacado a nivel nacional. Va creciendo y madurando también la democracia y la responsabilidad social de nuestros gobernantes. Vivimos en un entorno natural de gran variedad y belleza natural que atrae millones de turistas que encuentran en esa réplica del paraíso una gran oportunidad de descansar y recuperar fuerzas para continuar en sus trabajos y ocupaciones habituales. Después del huracán Wilma no solo se renovó y re activo la actividad turística sino que sigue creciendo aceleradamente la inversión y construcción de nuevos y enormes complejos hoteleros.

En ese escenario y en medio de ese pueblo los cristianos somos como el alma en el cuerpo. Ahí trabajamos, ahí compartimos con nuestros hermanos afanes, preocupaciones e ilusiones; ahí rezamos por nosotros y por ellos y ahí queremos con nuestro testimonio ser corazón espiritual que latiendo incansablemente mande permanentemente vida a todo el cuerpo. Tenemos una misión muy clara: que en este maravillo progreso material no se pierdan los valores del espíritu sino que los valores del espíritu reinen y animen a todo el cuerpo de la sociedad en que vivimos. Que nuestros hijos hereden un paraíso natural, pero también que hereden un paraíso espiritual. N o destruyamos el paraíso natural. Pero eso no basta. Nuestra misión es construir el paraíso espiritual. Por eso hoy venimos a poner en las manos orantes de nuestra madrecita del cielo el gran reto, la gran meta, la prioridad de las prioridades de nuestra prelatura: La nueva evangelización. No dejar ninguna comunidad sin evangelizar, no dejar ninguna familia, ningún corazón sin la luz del evangelio. Para lograr este objetivo nos hemos propuesto cinco puntos en nuestro plan pastoral: cinco prioridades: eucaristía, misiones, vocaciones, familia y caridad.

Necesitamos ante todo despertar un nuevo fervor y estupor eucarístico en nuestro pueblo. Necesitamos partir de la eucaristía, centro, culmen y fuente de toda la vida y misión de la iglesia. Corazón de la misión de la iglesia. Necesitamos muchos hombres eucarísticos y mujeres eucarísticas que enamorados de Cristo puedan reflejarlo y atraer a sus hermanos al conocimiento y amor del corazón de Cristo. Necesitamos sacar del sagrario toda la luz, la fuerza, la valentía y el celo que necesitamos para cumplir nuestra misión de no dejar ninguna comunidad sin una profunda evangelización.

Necesitamos no solo tener más devoción a la eucaristía, más procesiones, más asistencia a misa dominical, más adoración ante el santísimo, más congresos eucarísticos, más horas santas... sino también y sobre todo calcar en nuestras propias vidas la forma eucarística, es decir, hacer nuestro el sentido más hondo y el espíritu más profundo de entrega total y don de sí más completo y absoluto que Cristo hizo de sí mismo por nosotros y quiso significar en la eucaristía. Por ello, me ha parecido conveniente proclamar este año, como año de la eucaristía, desde hoy mismo hasta la próxima peregrinación anual a este santuario de nuestra Señora de Guadalupe el último martes de julio del año 2008.

La segunda prioridad son las misiones. Siguiendo la convocatoria de la quinta conferencia de Obispos en Aparecida Brasil en el mes de mayo, queremos sumamos a la gran misión continental, invitando a todos los bautizados a escuchar el llamado urgente del Espíritu Santo a tomar conciencia de su compromiso bautismal: todo bautizado está llamado a ser discípulo y misionero. Todo bautizado tiene un corazón de apóstol que no debe amordazar, todo bautizado tiene un corazón de apóstol que debe prender y dejado gritar y proclamar a los cuatro vientos los prodigios del amor de Dios.

Todos bautizado está llamado a ser luz del mundo. Si quieres iluminar déjate quemar, déjate arder, déjate encender por el amor de Cristo. Agradezco mucho a Dios la labor de los misioneros laicos, evangelizadores de tiempo completo, juventud y familia misionera, liga misional, misioneros franciscanos y tantos otros misioneros parroquiales. En la marcha misionera maya en Carrillo Puerto se dobló el número de jóvenes que acudieron desde todos los poblados de la prelatura. Fue una experiencia muy hermosa ver el entusiasmo y fervor de más de mil jóvenes dispuestos a ir por todas partes y compartir el tesoro de su fe con sus hermanos. Que la virgen Santísima de Guadalupe estrella de la evangelización interceda por nosotros y nos alcance la gracia de sembrar el ardor misionero en miles de corazones de laicos comprometidos para que podamos llevar adelante la enorme y apasionante misión que Cristo nos confía. Nuestra iglesia particular sin los laicos no puede cumplir la misión, encomiéndale.

En la tercera prioridad, gracias a Dios y a la generosidad de muchos fieles hemos podido ya casi terminar la ampliación del seminario menor en Chetumal. Un edificio muy bonito de dormitorios para 120 seminaristas. Ha sido un regalo inesperado de Dios, ahora nos toca llenarlo.

He pedido a cada sacerdote que se comprometa en primera persona como lo hacía Jesucristo a invitar a los jovencitos que encuentre con inquietud sacerdotal.

Gracias a Dios y al trabajo de los sacerdotes y de los encargados de pastoral vocacional han resultado muy numerosas las convivencias vocacionales a lo largo del año y ahora están 93 jovencitos en un curso de preseminario buscando la voluntad de Dios y queriendo emprender el camino de la vida sacerdotal. Hemos tenido la dicha inmensa de la ordenación de un nuevo diácono: Francisco Aguilar y un nuevo sacerdote: el Padre David Ku Carrillo. También tuvimos la bendición de recibir en nuestra prelatura a dos nuevos sacerdotes de la congregación de los mercedarios u Orden de la Merced.

Quisiera en este momento aquí delante de María Santísima y de Jesucristo agradecer toda la generosidad y entrega de tantos sacerdotes gastado su salud y su vida en el trabajo incansable en la prelatura. Algunos de ellos ya están un poco enfermos como el Padre Rayrnund Comiskey y el Padre Miguel Erales, quisiera que en este momento los encomendáramos a la Virgen Santísima de Guadalupe y los pusiéramos en sus manos orantes. De manera especial quisiera agradecer a Dios y a María Santísima por los cincuenta años de testimonio de fidelidad sacerdotal de nuestro muy querido Obispo emérito de Cancún Chetumal que como siempre nos sigue acompañando y edificando con su entrega y testimonio sacerdotal, Monseñor Jorge Berna Vargas.

Con relación a la pastoral familiar han brotado en diversos puntos de nuestra prelatura varias iniciativas, movimientos y grupos que se han convertido en importantísimo apoyo a la unidad familiar y matrimonial de muchas familias. Sin embargo, nos queda tanto por hacer. Las necesidades y situaciones problemáticas de violencia y desintegración familiar se van extendiendo de tal forma que pareciera que todo cambio o progreso material resulta un ataque o duro golpe a la unidad y armonía familiar. El alto índice de suicidios en aumento en nuestro estado es una voz de alarma que nos llama a buscar un apoyo más decido y cercano a las familias. Muchas y variadas causas pueden provocar ese fatal desenlace pero no cabe duda que la causa de las causas, viene siendo el desamor que tanto tiene que ver con el amor y la vida familiar y matrimonial.

Finalmente la última pero no por ellos la menos importante prioridad: la caridad, la acción caritativa de la iglesia. "Deus caritas est". Dios es amor. Vivir el amor y así llevar la luz del evangelio al mundo de hoy". El mundo de hoy está cansado, saturado y desengañado de tantas palabras bonitas y de tantas promesas incumplidas. La iglesia predica en esencia una sola verdad: que Dios es amor. Por eso las obras de caridad son la mejor evangelización de la iglesia. Este año, gracias a Dios, se han multiplicado las misiones médicas de varios grupos que desde el extranjero han querido venir a nuestra prelatura pero también se han involucrado misioneros laicos locales, evangelizadores de tiempo completo y sacerdotes. En la ciudad de la alegría de Cancún, obra de caridad que pertenece a la prelatura trabajan cuatro congregaciones religiosas atendiendo a los enfermos terminales, a las madres solteras, a los ancianitos desamparados, a los jóvenes con problemas de adicción y a los migrantes y a todas las personas que necesitan de cobija y pan. El próximo curso esperamos terminar el hogar de retiros y comenzar el hogar de niños.  La Iglesia tiene que evangelizar viviendo y practicando el Evangelio de amor.

Te pedimos Virgen Santísima, buena samaritana que nos ayudes a seguir tu ejemplo luminoso de caridad, servicio y ayuda a los más necesitados. Tú sabes muy bien que muchos de nuestros hermanos viven en una situación de pobreza extrema y máxima marginación, no permitas que nos acostumbremos a su miseria y que pasemos de largo indiferentes a sus necesidades. Bendice y fortalece a nuestros gobernantes para que todos juntos construyamos una sociedad más justa y solidaria donde reine el respeto a la dignidad de la persona, el respeto a la vida y la paz social.

Oh dulce Señora del Tepeyac, la más amorosa de las madres y la más poderosa de las reinas, visita y conforta las familias cristianas para que eduquen ejemplarmente sus hijos en la fe y en el amor a Dios, para que sean semilleros de vocaciones sacerdotales y apostólicas. Vuelve tu mirada sobre los jóvenes y anímalos a caminar con Jesucristo. Señora y madre de nuestra prelatura, confirma la fe de nuestros hermanos, para que en todos los campos de la vida social, profesional, cultural y política, actúen de acuerdo con la verdad y la ley nueva del amor y de la justicia que tu hijo Jesús ha traído a la humanidad. Mira propicia la angustia de cuantos padecen hambre, soledad, marginación o ignorancia, los migrantes que acaban de llegar, los que están de paso y no tienen casa ni familia. Haznos reconocer en ellos a tus hijos predilectos y danos el ímpetu de la caridad, para ayudarlos en sus necesidades. Virgen santa de Guadalupe salva nuestra sociedad en las garras de la corrupción, violencia y crimen. Salva a las familias de las garras del desamor. Salva a nuestros jóvenes de las garras, de la drogadicción, del alcoholismo, del suicidio, del pandillerismo y del libertinaje sexual.

Llenos de confianza en tu amantísimo corazón de Madre ponemos en tus manos orantes las  inquietudes, las necesidades, los anhelos y las aspiraciones de todos los fieles de nuestra querida Prelatura de Cancún Chetumal pero sobre todo hoy queremos poner en tus manos las prioridades de nuestro plan pastoral para que nos alcances del Señor todas las gracias que necesitamos para poder llevarla a la practica y que pueden producir todos los frutos que Dios espera de nosotros. Virgen Santísima de Guadalupe acompáñanos en nuestro caminar pastoral, fortalécenos y aliéntanos y alcánzanos de tu hijo las gracias que necesitamos para cumplir plenamente la misión que nos ha encomendado de construir y extender su reino entre los hombres y no dejar ninguna comunidad sin evangelizar.  Llevando a todos los hogares el Evangelio del amor. Así sea.

 
 
Agregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosImprimir PaginaPágina anterior