¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
No guardes silencio, Señor, y en este día del Corpus
hazte presente con la misma fuerza
de aquel inolvidable del Jueves Santo.
Pero, deja que este momento –Señor- seamos nosotros
quienes nos arrodillemos ante este gran Sacramento.
Hoy, como entonces, sentimos tu presencia Señor
Hoy, como entonces, sentimos el amor
que se hace entrega
Hoy, como entonces, sentimos la generosidad
que se transforma en servicio.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Te quedaste para compartir nuestras penas y fatigas
y, cada día que pasa, necesitamos de la Eucaristía para enfrentarnos
a ellas
Te quedaste en el altar
para que nuestra fe no se debilitara
y, cada hora que pasa, elevamos tu Hostia Santa,
porque, de lo contrario,
tememos desfallecer en el camino.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Hablaste con Palabras de amor,
y hoy sales a nuestras calles.
Reclamando nuestra pasión por los demás
Te arrodillaste para limpiar nuestros pies cansados
y, hoy somos nosotros quienes adoramos y
bendecimos tu Realeza en la Custodia
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Repartiste el pan de la vida,
el aperitivo de la vida eterna
y hoy, en este día del Corpus, a tu paso
las travesías se convierten en ríos de felicidad celeste
las plazas en manantiales o surtidores de vida
los balcones en alabanzas o en lluvia de pétalos ante tu presencia
real y misteriosa
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Descubrirte, escucharte y comulgarte,
Señor, ha sido una gracia
y, acompañarte por los rincones por los cuales
discurre nuestra vida
ha sido, en este día del Corpus,
un privilegio que sólo das a tus amigos.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
En este día del Corpus,
ya no existen las calles ni las plazas
En este día del Corpus,
no hay resquicio de odio ni rencor
En este amanecer del Corpus,
no hay lugar para la injusticia o el “imposible”
Hoy, todo tiene sabor a cielo, a pan recién amasado,
a hermanos que comparten y
trabajan por el bienestar de todos.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Hoy, en la custodia, se reflejan los sentimientos de cuantos
te seguimos y te queremos.
Hoy, en la custodia, se funde
–en la plata y el oro de nuestra fe-
nuestros más vivos deseos
de ser fieles a tu Palabra y
de proclamar a los cuatro vientos
lo que el corazón siente y la fe nos alienta:
¡Tú estas aquí!
¡Y eso, señor, nos basta para seguir
adelante!
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Salmo de la Bendición
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
No guardes silencio, Señor, y en este día del Corpus
hazte presente con la misma fuerza
de aquel inolvidable del Jueves Santo.
Pero, deja que este momento –Señor- seamos nosotros
quienes nos arrodillemos ante este gran Sacramento.
Hoy, como entonces, sentimos tu presencia Señor
Hoy, como entonces, sentimos el amor
que se hace entrega
Hoy, como entonces, sentimos la generosidad
que se transforma en servicio.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Te quedaste para compartir nuestras penas y fatigas
y, cada día que pasa,
necesitamos de la Eucaristía para enfrentarnos a ellas
Te quedaste en el altar
para que nuestra fe no se debilitara
y, cada hora que pasa, elevamos tu Hostia Santa,
porque, de lo contrario, tememos desfallecer en el camino.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Hablaste con Palabras de amor,
y hoy sales a nuestras calles
Reclamando nuestra pasión por los demás
Te arrodillaste para limpiar nuestros pies cansados
y, hoy somos nosotros quienes adoramos
y bendecimos tu Realeza en la Custodia
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Repartiste el pan de la vida,
el aperitivo de la vida eterna
y hoy, en este día del Corpus, a tu paso
las travesías se convierten en ríos de felicidad celeste
las plazas en manantiales o surtidores de vida
los balcones en alabanzas o
en lluvia de pétalos ante tu presencia real y misteriosa
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Descubrirte, escucharte y comulgarte,
Señor, ha sido una gracia
y, acompañarte por los rincones por los cuales
discurre nuestra vida
ha sido, en este día del Corpus,
un privilegio que sólo das a tus amigos.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
En este día del Corpus,
ya no existen las calles ni las plazas
En este día del Corpus,
no hay resquicio de odio ni rencor
En este amanecer del Corpus,
no hay lugar para la injusticia o el “imposible”
Hoy, todo tiene sabor a cielo, a pan recién amasado,
a hermanos que comparten y
trabajan por el bienestar de todos.
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!
Hoy, en la custodia,
se reflejan los sentimientos
de cuantos te seguimos y te queremos.
Hoy, en la custodia, se funde
–en la plata y el oro de nuestra fe-
nuestros más vivos deseos
de ser fieles a tu Palabra y
de proclamar a los cuatro vientos
lo que el corazón siente y la fe nos alienta:
¡Tú estas aquí!
¡Y eso, señor, nos basta para seguir
adelante!
¡BENDITO! ¡BENDITO SEAS, SEÑOR!