InicioPeticionesAparicionesOracionesHomilíasEstudiosSan Juan DiegoSantuario
     
Inicio >Breves> Familia Salesiana
   
 
Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por Pbro. Miguel Agustín Aguilar, Padre Inspector Salesiano, en la Peregrinación de la Familia Salesiana, a la Basílica de Guadalupe.

5 de mayo de 2007

Para todos nosotros aquí presentes, en este mes de María, en este mes de mayo. El 5 de mayo es una fecha muy importante, muy especial, tenemos hoy una cita anual, llena de cariño con nuestra Madre Santísima. Somos privilegiados de vivir en estas tierras, donde María Santísima ha querido poner su casa, en el Tepeyac.

Hoy venimos como tantos y tantas mexicanos y mexicanas llenos de fe a visitar a nuestra buena Madre del Tepeyac. A este santuario mariano el más visitado del mundo. Hoy  nuestras inspectorías de nuestra Señora de Guadalupe reservan este día para que como Familia Salesiana vengamos a dar gracias a Dios y nuestra buena Madre.

¡Qué hermoso encontrarnos en la casa de María! ¡Qué hermoso encontrarnos como Familia Salesiana de México a los pies de nuestra Madre del Tepeyac!

Venimos un poco cansados y asoleados por la peregrinación, que le hemos ofrecido a Ella, pero con grande gozo en nuestro corazón. Y como siempre nuestro buen Dios nos quiere alimentar con el pan de su Palabra y con el pan de la Eucaristía. Y miren que hermoso mensaje nos deja Dios y nuestra buena Madre a través de estas lecturas que se nos han proclamado, dice la primera lectura: que así como nosotros somos una grande multitud escuchando la Palabra de Dios, así también los primeros cristianos en Antioquia se congregaron numerosos para escuchar la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios que es capaz de dar vida eterna. María santísima es la Madre del Creador por quien se vive. Nosotros hoy agradeciendo al Dios de la vida, este grande regalo de la vida en nosotros y en todos los demás.

Queremos reconocer que la Palabra de Dios nos da vida eterna y es muy significativo que en hebreo: Palabra de Dios, se diga con la palabra Dabar. Dabar en hebreo significa; palabra, pero también significa; cosa, cosa creada por Dios, es decir que cuando Dios habla crea. La Palabra de Dios es creadora, es fuente de vida y nosotros en la Eucaristía queremos acoger la vida que la Palabra de Dios nos trae.

Esta Palabra es la que predicaba Pablo y Bernabé y que al rechazarla algunos judíos, en el fondo estaban rechazando la palabra de vida, la vida eterna. Nosotros acogiéndola, queremos acoger la vida de Dios en nuestras vidas. Y miren Pablo y Bernabé tuvieron que sufrir persecución a causa de la Palabra, vale la pena pagar un precio alto por la palabra que da vida y vida para siempre. Pero esta iniciativa de Pablo y Bernabé, esta iniciativa de llevar la Palabra de Dios es en el fondo la misión que Jesús nuestro Señor realizó.

En el Santo Evangelio hemos escuchado, quizás con palabras un poco difíciles que Jesús manifiesta al Padre, que Jesús revela al Padre, que conocer a Jesús es conocer a Dios nuestro Padre, Jesús manifiesta al Padre con sus palabras y con sus obras, Jesucristo nuestro Señor es la revelación maravillosa de Dios. Nosotros conocemos a Dios porque conocemos las palabras y las obras de Jesús; esa palabra que da vida en Cristo palabra eterna, encarnada y resucitada se ha manifestado esplendorosamente.

Por eso hoy estamos cantando las maravillas del Señor. Por eso en la segunda lectura se nos dice de algo maravilloso que está por venir, donde la Iglesia, nosotros queridos hermanos y hermanas, queridos muchachos y muchachas, nosotros vamos a estar engalanados, como una novia se prepara, se adorna, para con su novio en la boda y Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos, ya no habrá muerte, ya no habrá luto, ya no habrá llanto, ya no habrá dolor; todo eso va a quedar superado en la vida que Cristo Jesús nos viene a comunicar de parte del Padre.

Nosotros participaremos de la fiesta eterna de la vida en plenitud. Y por eso estamos ya alegres, y por eso nos gozamos de alimentarnos de esta Palabra de Cristo que da vida eterna. Que hermoso que Jesús diga: “Mis palabras corresponden a mis obras, si no les creen a mis palabras, créanle a las obras que Yo hago”. Dios quiera que cada uno de nosotros aquí presentes, que toda la Familia Salesiana en México pudiera decir lo mismo.

Hermanos y hermanas del mundo, si no le creen a mis palabras, créanle a mis obras, mis obras manifiestan el amor del Padre, mis obras manifiestan la vida de Dios, mis obras manifiestan el triunfo del Resucitado.

Cada uno de nosotros salesianos de don Bosco, cada una de nosotras hijas de María auxiliadora y miembros de la Familia Salesiana tendríamos que ser como Jesús manifestadores del amor de Dios, que quien nos vea, vea la gloria de Dios, que el que no le crea a nuestras palabras, le crea a nuestras obras, que nuestras obras correspondan a nuestras palabras como Jesús y que nosotros manifestemos al mundo la vida que Cristo Jesús nos ha traído. Que se acabe la muerte fruto del pecado y el egoísmo, fruto de la injusticia y de la maldad.

Que reine la vida de Dios a través de nosotros como se ha manifestado a través de Cristo Jesús y de María Santísima. Sabemos que nuestra Madre Santísima de Guadalupe con la cinta que tiene en la cintura amarrada está simbolizando que está embrazada, que tiene en su seno la vida del Verbo Eterno de Jesucristo Nuestro Señor.

María es aquella que supo acoger a través de palabra; con fe, la vida de Dios. Pero María fue aquella que supo transmitirla a la Iglesia y a la humanidad con sus palabras y con sus obras.

Hoy al agradecer a Dios Padre el don de la vida en Cristo Resucitado, al agradecer a Dios Padre el don de la vida a través de María nuestra Madre, donde san Juan Bosco sabe que brotó toda nuestra Familia Salesiana.

Hoy cuando venimos agradecer a Dios y a María sus beneficios y a darle gracias por todo lo que nos ha bendecido y a pedirle nuevas bendiciones para nuestro México, para nuestra familia, para nuestro mundo, para cada uno de nosotros hoy salimos con este compromiso, queridos hermanos y hermanas, porque reconocemos en Cristo Jesús y en María; la vida y el amor de Dios nosotros tenemos que participar al mundo de esta vida amorosa que triunfa de la muerte y del pecado en Cristo Resucitado. Que con nuestras palabras, que con nuestra fe y sobretodo que con nuestra vida, les manifestemos el amor del Padre, tenemos que unirnos contra el pecado y la muerte, contra la injusticia y la maldad, tenemos juntos que trabajar por la vida, personalmente manifestando en nuestras palabras y en nuestras obras la vida y el amor de Dios; comunitariamente, como grupos de Familia Salesiana comprometiéndonos a defender y a propagar la vida que el Resucitado nos ha traído.

Así, pues, llenos de gozo de la vida de Cristo Resucitado nos da, por la vida maravillosa que nos espera en el cielo, queremos comprometernos, hacer manifestación de esta vida de Dios a los demás, como Cristo Jesús, como María Santísima, como san Juan Bosco, como la madre María Mazzarello y los santos de la Familia Salesiana lo han manifestado maravilloso con sus palabras y con sus obras.

Nosotros tenemos una ventaja, nosotros contamos con la intercesión poderosa de Cristo Jesús, pidan y recibirán; la gloria de mi Padre es que ustedes den mucho fruto.

Pidamos a Cristo Jesús, hoy en esta Eucaristía, sus bendiciones para manifestarle amoroso, pidamos a María auxiliadora de Guadalupe su intercesión para que esto sea una realidad en nuestra vida. Contamos con la Palabra de Dios, contamos con la fe, contamos con la intercesión poderosa de Cristo Jesús, de María y de los santos, ¡Ánimo, una grande gloria nos espera! ¡Ánimo, tenemos la fuerza de Dios de nuestra parte! ¡Ánimo, tenemos la Palabra de Dios que nos fortalece! ¡Ánimo, proclamemos con nuestros labios y con nuestras obras el amor, la vida de Dios, que en Cristo Jesús se nos han manifestado!

 
 
Imprimir PaginaAgregar a FavoritosMapa del SitioContáctenosPágina anterior
 
© 2001-2007 Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe.
Derechos Reservados