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Versión estenográfica de la
Homilía
pronunciada por
Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de la Arquidiócesis Primada de México, en ocasión de la misa por el V aniversario de Catholic net.

20 de junio de 2006

Queridas hermanas y hermanos en Nuestro Señor Jesucristo:

El 29 de junio del gozoso Año Jubilar del 2000, en una festividad tan querida para la Iglesia como la de San Pedro y San Pablo, nació como la pequeña semillita de mostaza de la que nos habla el Evangelio, CATHOLIC.NET.

En ese momento era más un sueño que un sopesado proyecto. Era mucha más la confianza en la Providencia que los cálculos meticulosos y exhaustivos que caracteriza a los grandes proyectos.

Era más una noble pasión: la de anunciar a Jesucristo a todas las gentes y llevar el mensaje de la Iglesia, que una ambición humana, perfectamente calculada.

Sin recursos económicos, con pocos medios técnicos y con apenas unas cuantas nociones de las nuevas tecnologías que empezaba a desarrollar el Internet, un pequeño grupo de cristianos temerarios y valientes se sintieron sacudidos por el imperativo inaplazable del Señor: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”.

Pero ¿cómo ir por todo el planeta? Cierto que esta sociedad moderna ofrece como nunca posibilidades de desplazamiento, el flujo de personas es creciente, los medios son inmejorables; pero muchas veces, sobre todo cuando son laicos, sus empeños cotidianos disminuyen las posibilidades, los compromisos inmovilizan y el tiempo nunca es suficiente.

Pero el imperativo de la fe se hacía creciente en ustedes: “Ay de mi si no evangelizo”, ay de nosotros si no llevamos por doquier este tesoro en nuestras vasijas de barro.

Quien ama no puede ocultar el amor, tampoco puede callarlo, y el amor de Cristo los apremiaba, su mensaje de salvación no podía estar confinado al tiempo y al espacio, era preciso romper todas las barreras, y la Providencia puso en sus manos una inmejorable herramienta: la red, una nueva red que no era ya la de Pedro arrojada en el mar de Galilea, sino una red cibernética diseñada para llegar a millones de mujeres y hombres que navegan en el vacío de los mares inmensos del ciberespacio, donde era apremiante hacer encontradizo al Señor.

Al igual que Pedro se saben instrumentos de pesca, tienen que luchar contra fuerzas devastadoras y hostiles, han pasado por muchas noches de fatigas aparentemente inútiles y desalentadoras; pero al alba, el Señor los espera a la orillas y les pide volver echar las redes mar adentro, y saben que la fe tiene que ir más allá de lo razonable, tiene que vencer a la evidencia, es confianza amorosa que lleva a recobrar las fuerzas, y sólo cuando la fe acepta dócil el desafío de la Palabra, sucede el milagro, una pesca prodigiosa que hoy                  podemos contabilizar: 4 millones de visitas a la página al mes, 25 millones de páginas consultadas mensualmente y 150 millones de hits.

Al igual que Pablo, saben que el esfuerzo emprendido no puede parar, hay que trabajar las 24 horas del día, son miles de preguntas y consultas que contestar; humanamente el esfuerzo resulta descomunal, pero la Providencia los ha provisto de una cantidad enorme de colaboradores que lo mismo que ustedes, sienten el apremio de anunciar la Buena Nueva, y al pequeño grupo que inicial, se les han unido sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, movimientos eclesiales y personas de buena voluntad que como ustedes, han renunciado, a ejemplo de Pablo, a vivir del anuncio del Evangelio, y realizan un apostolado que da gratuitamente, lo que gratuitamente han recibido

El señor Jesús prometió a los suyos, como hemos escuchado en el Evangelio, el poder de arrojar demonios, de vencer las obras del Maligno, y ustedes están empeñados en esa batalla con las armas de la verdad y la luz que brillan en el Evangelio, con la enseñanza segura y autorizada del Magisterio de la Iglesia, con la alegría y la esperanza que da la fe en Jesucristo y con la solicitud amorosa que brinda la Iglesia a todos aquellos que quieren acercarse a ella.

El Señor también prometió a sus discípulos hablar nuevas lenguas, es decir, hacer comunicable y comprensible el Evangelio, y las nuevas lenguas del nuevo areópago global son las tecnologías de comunicación, y es precisamente ahí, en ése areópago tecnológico donde han tenido que saber adaptar la Buena Nueva a fin de hacerla accesible y comprensible, a fin de que llegue a todos los hombres y hasta los últimos rincones del planeta.

El Evangelio siempre es nuevo, lo que envejece son las formas y los métodos, y ustedes han sabido responder a este enorme desafío en el que siguen y seguirán siendo sostenidos no por sus conocimientos y recursos, ni siquiera por su propio empeño y entusiasmo, sino por la solicitud amorosa de la Divina Providencia, que si confían en ella nunca los dejará de su mano.

Uno de los signos que el Señor confirió a sus discípulos como respaldo de su misión fue curar a los enfermos, y sin duda muchas almas heridas por el vacío, el hastío o el tormento de la duda se acercan hambrientas y esperanzadas a sus páginas buscando respuestas, luz y consuelo, nunca sabrán cuanto bien han hecho a estos enfermos.

Dios se los hará saber y se los premiará allá, cuando lleguen con Él al feliz y definitivo encuentro.

Como pastor de este rebaño que el Señor ha confiado a mis pobres fuerzas, quiero unirme con gran alegría y gozo en el corazón a la acción de gracias por estos 6 años de fecunda labor apostólica que el Señor les ha concedido.

Pido intensamente al Espíritu Santo que los siga iluminando y dando el don de la fortaleza a fin de que este maravilloso esfuerzo emprendido con pobres y limitados medios se siga ensanchando, siga creciendo como el árbol de mostaza a fin de que cobije bajo su sombra a todos aquellos que buscan el remanso de la fe en Jesucristo.

Pido a nuestra madre, María Santísima de Guadalupe, perfecto modelo de inculturación que los proteja bajo su mirada amorosa y que los llene de la misma entrega, llena de generosidad, que la llevó a exclamar:

He aquí le esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Muchas gracias por este magnífico apostolado que realizan todos los colaboradores de CATHOLIC.NET y que Dios los bendiga siempre.

 
 
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