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¿Qué es Cuaresma?

Miércoles 1 de marzo de 2006

El Miércoles de Ceniza, marca el inicio de la Cuaresma, que en el tiempo litúrgico de la Iglesia, es un tiempo de reflexión sobre nuestra vida, cómo la hemos llevado y hacia dónde vamos con lo que estamos haciendo a diario, en nuestra familia, el trabajo, los amigos.

Es el tiempo en que la Iglesia nos llama a encontrarnos con nosotros mismos y con el amor misericordioso de Dios, y experimentar de manera más viva la Pascua de Jesús, la Resurrección, la alegría que llega a nuestra vida, cuando dejamos atrás actitudes y acciones que nos dañas a nosotros mismos o a los demás.        

El Miércoles de Ceniza, acudimos al templo para que nos imponga un poco de ceniza en la frente. El significado de esta acción es reconocernos pecadores y con la necesidad del perdón de Dios.
Esto es solamente un signo que debe expresar lo más importante, que es la actitud interior de arrepentimiento y deseo de convertirnos a Dios y de llevar una vida mejor.

A lo largo de toda la Cuaresma vivimos otros signos de penitencia como son el ayuno y la abstinencia, con el mismo deseo de que Dios nos dé su gracia y fortalezcamos nuestra voluntad para lograr la conversión y vivir plenamente la gran fiesta de los cristianos, que es la Pascua.

El pasado primero de marzo del año en curso –el Miércoles de Ceniza--, Su Santidad Benedicto XVI,  destacó la importancia de vivir la Cuaresma.

“En todas las comunidades parroquiales se realiza hoy un gesto austero  y simbólico: la imposición de la ceniza, y este rito es acompañado por dos fórmulas llenas de significado que constituyen un apremiante llamamiento a reconocerse pecadores y a volver a Dios.

La primera fórmula dice: Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás. (Cf. Génesis 3, 19), evoca la condición humana sometida al signo de caducidad y de la limitación, y quiere llevarnos a poner únicamente la esperanza en Dios.

La segunda fórmula dice Convertíos y creed en el Evangelio (Marcos 1, 15), es una invitación a hacer de la adhesión firme y confiada al Evangelio el fundamento de la renovación personal y comunitaria”.
La Cuaresma se ve como un camino que conduce a la Pascua, a través de: * Un llamado a la conversión, a revisar la vida y buscar la forma de cambiarla,  viviendo según el criterio del Evangelio de Cristo.

* Nos invita a profundizar nuestra fe, escuchando la Palabra de Dios. Es tiempo privilegiado para la instrucción de los cristianos, mediante la meditación, ejercicios espirituales y cursos especiales de evangelización.

* Nos invita a una particular purificación e iluminación, mediante la práctica del Sacramento de la Reconciliación (Confesión) y la mayor frecuencia al Sacramento de la Eucaristía.

El Papa Benedicto XVI, nos recuerda que la Cuaresma “es un tiempo propicio en el que la Iglesia invita a los cristianos a tomar conciencia más viva de la obra redentora de Cristo y vivir con más profundidad en el Bautismo.“

La Cuaresma nos estimula a dejar que la Palabra de Dios penetre en nuestra vida y a conocer de este modo la verdad fundamental: quiénes somos, de dónde venimos, adónde tenemos que ir, cuál es el camino que hay que tomar en la vida.

De este modo, el periodo de la Cuaresma nos ofrece un camino ascético y litúrgico que, ayudándonos a abrir los ojos ante nuestra debilidad, nos hace abrir el corazón al amor misericordioso del mismo”.

Otros de las actitudes, de las cuales nos habla el Papa Benedicto XVI para vivir en este tiempo, es el “ayuno y la limosna”, que, junto con la oración, la iglesia propone de modo especial en el periodo de Cuaresma.

“Son una ocasión propicia para conformarnos por esa “mirada”, la mirada de Cristo, y para vernos a nosotros mismos, a la humanidad, a los demás, con su mirada.
Con este espíritu, entramos en el clima austero y orante de la Cuaresma, que es precisamente un clima de amor por el hermano”.

Desde la Basílica de Guadalupe, deseamos a todos ustedes la fortaleza para vivir este tiempo y vivir reconociéndonos como hermanos en el amor misericordioso de Jesucristo Resucitado. 
 


Miércoles de Ceniza
Boletín Guadalupano, año III, núm. 38. Febrero de 2004.

Oración, ayuno y limosna, las prácticas propias de la Cuaresma

Boletín Guadalupano, año VI, núm. 50. Febrero de 2005.

 
 
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