Muy
queridos hermanos Escolapios: prenovicios, novicios, júniores
y religiosos de las distintas comunidades de la provincia de
México.
Hermanos Escolapios de la casa Generalicia
Paula Montal. P. Cecilio Lacruz de la viceprovincia de NY-Puerto
Rico. Hermanas Escolapias. Queridos papas y familiares de los
religiosos Escolapios Colaboradores y amigos que han venido
de las diversas obras de la Escuela Pía Mexicana:
I. De Oaxaca:
1. Parroquia de Nuestra Señora de Consolación
2. Del Instituto Carlos Gracida.
II. De Veracruz:
1. Parroquia de la Sagrada Familia
2. De la Escuela Calasanz,
3. Del Centro de estudios Cristóbal
Colon,
4. De la Universidad Cristóbal Colon7
5. De los Hogares Calasanz de Veracruz.
III. De Puebla:
1. De la parroquia de San Baltasar
y capilla de Cristo Rey,
2. Del Instituto Carlos Pereyra,
3. De la Escuela Calasanz ,
4. De los Hogares Calasanz de Puebla.
IV. De Tlaxcala:
1. Del Instituto José María Morelos.
V. De Apizaco:
1. Del Instituto Fray Pedro de Gante,
2. De la capilla de Jesús y San Juan.
VI. De México, D. F.
1. De la Parroquia del Sagrado Corazón
de Jesús y Nuestra Señora de San Juan de los Lagos de
la colonia Progreso Nacional.
2. De la Parroquia de Nuestra
Señora de Guadalupe, Tlalcoligia,
3. De la capilla de nuestra
Sra. de San Juan de los lagos.
4. De los Hogares Calasanz.
D.F.
VII. De Celaya:
1. Del Templo de Cristo Rey.
2. De la Escuela de tareas Calasanz.
A todos y cada uno les saludo con afecto
sincero de hermano en Cristo y Calasanz.
Nos encontramos como familia Escolapia
en la Casa de nuestra Madre Santísima de Guadalupe, para celebrar
nuestra fe y poner a sus pies nuestra querida Escuela Pía Mexicana.
Nos sentimos amparados, cobijados,
protegidos ante su inmenso amor de Madre. Ella, esta pendiente
siempre de las necesidades de sus hijos, sobre todo cuidando
de los más débiles, de los más pobres, de los enfermos, de los
tristes, de los desanimados, de los que van perdiendo la fe
y la esperanza.
Todos y cada uno de los que estamos
aquí presentes, nos ponemos en sus manos maternales colmadas
de amor y ternura, le decimos que confiamos y necesitamos de
ella, que nos ponemos bajo su protección.
Hoy quiero en primer lugar pedirle
por los enfermos; por nuestros hermanos escolapios José María
Claramunt, Gerardo Hernández y Antonio Claramunt; también hacer
presentes a nuestros familiares, feligreses y amigos enfermos,
que hubiesen querido estar entre nosotros y compartir este momento
de fe, pero la enfermedad no se los ha permitido.
Pidamos por todos ellos, por su pronta
recuperación y desde este santo lugar, enviémosles nuestros
mejores deseos y nuestro cariño.
A ti, Madre nuestra, Santísima Virgen
de Guadalupe, te seguimos encomendando nuestra amada provincia
escolapia de México, toda nuestra Orden, la ponemos a tu amparo
y protección. Reconocemos en tu presencia nuestra pequeñez,
nuestra limitación, nuestra mucha necesidad.
Al mismo tiempo te señalamos que somos
concientes de la grandeza de la misión que tu Hijo Jesucristo
nos ha encomendado.
Son muchos los niños y jóvenes que
nos necesitan, que piden de cada uno de los que sentimos este
llamado de vivir el carisma de Calasanz, una entrega plena total
a este servicio.
Cada vez somos menos los religiosos
Escolapios que estamos para atender tantas necesidades, nuestros
hermanos pioneros de esta escuela Pía Mexicana se van haciendo
mayores, muchos de ellos han sido llamados a gozar de la paz
en la casa del Padre, otros están ya muy limitado físicamente.
Ahora nos toca a los Escolapios mexicanos enfrentar los retos
y responsabilidades de la provincia.
Aunque el Señor sigue llamando, son
pocos los jóvenes que responden a su invitación, el mundo con
sus seducciones o a la mejor la falta de testimonio de nosotros
mismos no les ayuda a dar el paso de respuesta afirmativa a
Dios.
Algunos jóvenes, quienes movidos por
el Espíritu del Señor llegan a responder, en el largo proceso
de formación inicial, por muy diversas causas, pierden el sentido
y se retiran.
Tenemos entre nosotros a los prenovicios, a los novicios y a
los júniores, son los jóvenes que van respondiendo al Señor,
oremos con mucha fe, por mediación de nuestra Madre Santísima
de Guadalupe, por todos ellos, pidámosle que les ayude a ser
generosos en la respuesta, que se mantengan fieles y coherentes,
y lleguen a ser auténticos Cooperadores de la Verdad.
Pidamos también por todos los religiosos
Escolapios que pretendemos servir al Señor con fidelidad y coherencia,
atendiendo a los niños y jóvenes en la distintas obras de la
Escuela Pía.
Necesitamos mucho de la oración de
todos ustedes. Pidámosle a nuestra Madre del cielo que interceda
ante el Señor y nos ayude a saber llegar, dentro de las muchas
necesidades del mundo, a los que más nos necesitan. Pidámosle
que los Escolapios no perdamos la alegría y la esperanza que
debe acompañamos en nuestro servicio.
Ciertamente queridos hermanos y hermanas,
que para responder a los retos y grandes necesidades que tiene
la Escuela Pía, los Escolapios no estamos solos.
Contamos con la ayuda incondicional de escolapios laicos y de
muchos colaboradores en las distintas obras que tenemos en la
provincia.
Gracias a los catequistas, los ministros, los coordinadores
de grupos, de nuestras parroquias y templos; gracias a los tíos
y tías en los Hogares; gracias a los profesores, administrativos
e intendente s de todas nuestras Escuelas.
Todos y cada uno van aportando lo mejor
de sí mismo para bien de los niños y jóvenes a quienes educamos.
Pongo a todos ustedes y sus familias
bajo la especial protección de nuestra Madre Santísima de Guadalupe,
que ella sea la intercesora para que su Hijo Jesucristo les
bendiga por todo el bien que hacen.
Queridos hermanos y hermanas en Cristo y la Escuela Pía, es
ahí donde radica nuestra riqueza y nuestra fuerza. Laicos y
religiosos caminando juntos en un "Proyecto Común",
La Educación desde la F e y la Cultura de los Niños y Jóvenes".
Sigamos caminando juntos en esta gran
tarea, sigamos poniendo cada uno lo mejor que tiene para que
alcancemos nuestras metas y objetivos. Sigamos compartiendo
los dones y riquezas que a cada uno el Señor nos ha dado desde
nuestras diversas vocaciones.
Respondamos a las grandes exigencias del mundo de hoy con los
principios y valores que nos ha dejado nuestro Señor Jesucristo,
los valores de su Reino.
Recordemos lo que en el magnificat
la misma Madre de Dios nos dice:
"El Señor, desde la pequeñez de
su siervos hace grandes cosas" Dejemos que el Señor actúe
en nosotros, seamos material dócil en donde Dios pueda actuar.
Vamos a iniciar una etapa importante en nuestra Escuela Pía,
el tiempo de los Capítulos.
Durante la visita canónica que he estado
realizando a las distintas obras y comunidades de la provincia,
les he ido explicando la importancia de este tiempo para la
vida de nuestras comunidades, parroquias, colegios y hogares.
Es un tiempo para evaluar lo que en este cuatrienio hemos realizado,
analizar los logros y potenciarlos, corregir errores, lanzamos
nuevos retos, enderezar caminos, ponemos nuevas metas. Hagamos juntos este camino capitular,
religiosos y laicos escolapios y pongámoslo bajo la especial
protección de nuestra Madre de Guadalupe.
"A tu amparo y protección Madre
de Dios acudimos, no desprecies nuestros ruegos y de todos los
peligros Virgen gloriosa y bendita, defiende siempre a tus hijos".
Santa María de Guadalupe.
Ruega por nuestra Escuela Pía. |