
El
acontecimiento evangelizador, en cuanto hecho educativo, plasma
y se sustenta en un modelo pedagógico. Quiera Dios
que en este tiempo, para vivir más lúcidamente
nuestra vocación y servicio evangelizador, nos dejemos
penetrar por la pedagogía del diálogo de Nuestra
Madre de Guadalupe y sus “Juan Diegos”. Que las
intuiciones y búsquedas, modos de estar y de ser, de
actuar y de proceder, de Ella y sus mensajeros, nos enseñen
a todos y cada uno, a hacer presente en la historia, desde
nuestra particular cultura y como pueblo, al Amor Eterno y
Misericordioso y a su designio salvador.