Autor de la vida y Señor de los difuntos,
acuérdate de tu siervo(a) N…, que ha comido tu Cuerpo
y bebido tu Sangre y ha ido al descanso confiado en ti.
Cuando vengas con majestad, acompañado de tus ángeles,
resucítalo(a) de su sepulcro y sácalo(a) del polvo,
revístelo(a) con traje de honor y colócalo(a) a
tu derecha, para que contigo entre en la morada del cielo y alabe
tu bondad. Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Amén.